Mentoring inverso, el valor del aprendizaje intergeneracional

Estos programas de tutorización tratan no solo de cerrar la brecha generacional que existe en toda empresa, sino de sacar el máximo beneficio de ella. En definitiva, todos ganan cuando unos aprenden de los otros.

El mes pasado hablábamos del talento senior y de que la experiencia es sin duda un valor fundamental, pero también un reto. En una sociedad que duplica su conocimiento cada 73 días e hiperdigitalizada, ese reto consiste en actualizar todo ese talento. Citábamos al mentoring inverso como una de las iniciativas para conseguirlo. En este post queremos ahondar en él: ¿qué es? ¿Cómo funciona? ¿Qué beneficios trae en la práctica?

 

Aprendiendo de los jóvenes

El mentoring es ya un viejo conocido en las empresas. Se trata de programas de tutorización que permiten a los empleados más jóvenes aprender de aquellos con más experiencia. El valor y éxito de este aprendizaje intergeneracional nadie lo pone en duda.

Pero ¿te imaginas que son los empleados más jóvenes quienes den consejos a los seniors? Es lo que llamamos mentoring inverso y también trata de aprovechar el valor de la intergeneracionalidad en las organizaciones. En este caso, un profesional de más experiencia se asocia a uno más joven (su mentor) para acelerar su aprendizaje, generalmente sobre tecnología, redes sociales, colaboración, formas de innovar, etc.

 

Cerrando la brecha generacional

Los empleados junior y los senior son, aparentemente, dos generaciones muy alejadas entre sí. Estos programas de tutorización, tanto en mentoring como el mentoring inverso, nos permiten cerrar esa brecha y hacer que todos salgan ganando: unos aprenden de los otros.

Si los profesionales más experimentados tienen mucho que ofrecer, también los jóvenes, como nativos digitales, están propiciando un cambio en la forma de entender las formas de trabajar y los negocios. Sus capacidades pueden y deben ser aprovechadas. No hay que olvidar que, por un lado, la tecnología está cambiando el entorno empresarial a un ritmo frenético y, por otro, ellos son los que impulsarán los cambios empresariales en un futuro muy cercano.

 

Claves para la práctica del mentoring inverso

Si hemos decidido apostar por el mentoring inverso en nuestra empresa, debemos tener en cuenta algunos aspectos para que su puesta en práctica sea un éxito. Estos son algunos de ellos.

  • Estudiar bien la plantilla: cómo es la diversidad generacional en mi empresa, qué perfiles y puestos ocupan las personas según sus edades, cuáles son las personas más aptas o tienen más capacidad para participar en el programa de mentoring inverso (tanto como mentores, como aprendices), quiénes sacarían más partido a esta iniciativa, etc.
  • Motivar tanto a las personas jóvenes como a los seniors: el resultado de estos programas dependerá de la predisposición para compartir conocimientos y trabajar en equipo. Contar con personas con ganas de compartir y de aprender es fundamental.
  • Explicar a los perfiles senior la iniciativa: puede que la parte más complicada de estos programas sea que los empleados de mayor edad entiendan los beneficios del mentoring inverso, que les acercará las herramientas digitales, pero también les permitirá ver cómo entienden los jóvenes la organización.
  • Formar a los mentores: la brecha generacional no debe convertirse en un obstáculo en sí misma, las personas jóvenes deben asumir el liderazgo en estos programas y sentirse empoderadas para ello no siempre resulta fácil.
  • Diseñar un buen programa de formación: nada debe dejarse al azar, desde un buen plan de comunicación del programa de mentoring inverso (donde involucremos a toda la empresa) hasta establecer la periodicidad de las reuniones, la continuidad, cómo se evaluarán los resultados, etc.